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Entrevista – Ana Laura “Lali”Muñoz

Ana Laura “Lali” Muñoz es oriunda de Rocha, Uruguay.

@soyana.lali


Viajó por distintos países hasta Febrero 2020 haciendo retiros, charlas, workshops en español e inglés.

Con Lali tuvimos un encuentro a través del deporte y conectamos instantáneamente desde el humor. Nuestras clases de gimnasia tenían un 50% de dolor abdominal por risas. Luego me enteré de su profesión y vocación y le propuse hacerle una entrevista, que resultó en una charla de hora y media. Comprendí que más allá de su sabiduría, capacidad de enseñar y despertar y utilizar habilidades que ella explica que son "innatas en todos nosotros", su búsqueda del EQUILIBRIO y el BALANCE está presente en todos los aspectos de su vida.



¿Lali, una de tus principales actividades es hacer numerología y lectura de aura?


Hago numerología y lectura de aura y enseño a hacerlas. Mucha gente cree que hacer lectura de aura es “ver” y listo, pero en realidad hacer la Lectura de Aura significa ver a la persona, qué programación está siguiendo y cómo romperla. Se ven colores, imágenes, y ésas imágenes tienen un significado espiritual que te dice “mirá lo que estás haciendo, es ésto” y te muestra la programación. Sería una manera de pensar o creer una mentira como verdad. Por ejemplo, una muy común es: “si no soy flaca, no soy linda”, ó “si no trabajo duro, no logro nada”. Entonces, uno queda atrapado en esos programas y mentiras. Y con la numerología pasa algo parecido.


La Numerología que yo hago, está basada en la Kabbalah, y yo me especialicé en una rama que se llama Numerología Kabbalística Alquímica, que utilizan mucho los rabinos judíos.

Existen muchas ramas de Numerología, que en general te dicen “naciste este día, te dieron este nombre, por lo tanto sos así”. La Cabalística Alquímica te dice: “naciste este día, ok eso no se puede cambiar y hay muchísima información basada en ello, y éstos son los nombres que te dio tu “clan/familia”, tus apellidos y tus nombres, y se baja mucha información de allí también. PERO, en la parte de la alquimia, es donde entra la posibilidad de cambiar. La pregunta es: ¿vale la pena seguir con esta programación familiar o ya soy capaz de cambiarla? Si la respuesta es “si”, se comienza a trabajar con un péndulo y se buscan otros números que te acompañen y sean espiritualmente correctos.

Por ejemplo, quizás naciste para ser una bailarina y tu familia por conocimiento o programación te da números o nombres que te hacen ser bombero. Y ahí estás vos con un traje re pesado, intentando hacer tu vida y todo desentona y está fuera de eje. Entonces está bien decir “esto ya está, ya fue”. Se trabaja con el péndulo y se hace un bautismo donde se te agregan nombres que sirven para armonizar y que lo que has elegido en el nacimiento, esté acorde a lo que estás eligiendo hoy.



¿Dónde hiciste tu formación?


Siempre fui muy curiosa. Tuve una época autodidacta y tenía mucha información, pero no la tenía organizada.




Viví en una comunidad en Brasil en el medio de la selva, cuando me separé del padre de mis hijos. Me fui sola e iba y venía para verlos. Me comí acusaciones feas de “madre abandonadora”, etc. pero bueno. Necesitaba alejarme porque pude ver que hacía falta un espacio para poder tomar un camino de separación más amoroso, que de hecho esta reflejado en nuestro comportamiento hoy, que nos queremos muchísimo y somos una gran familia. En fin, la vida en la comunidad me enseñó muchísimo, pero sobre todo aprendí a valorarme a mi misma.


Tuve la suerte de que allí se me presentó a mi profesor. Yo lo llamaba “Maestro” y el me decía que no, que él era mi profesor porque me estaba enseñando. Y digo que tuve la suerte, porque en realidad él ya no capacitaba más personas. No tomaba nuevos alumnos, y en el año 2011 decide abrir un curso online para 7 personas de todo el mundo y yo fui una de las que pudo participar.

Yo ya venía transitando otros caminos como: caminos chamánicos, búsquedas de visión, ayunos, aprendiendo a quebrar programaciones. Y este Profesor, fue quien me ordenó todo esto que yo venía transitando. Hasta el día de hoy trabajamos juntos. Su escuela se llama “Fundación para la libertad Espiritual”.


Es un hombre de California, pero que vive en Suecia llamado Michael Fikaris. En realidad traduje al español un libro suyo llamado “Evolucionando” sin conocerlo, y luego la vida nos encontró.

Me fui dando cuenta de a poco que no estaba de acuerdo en algunas cosas que se planteaban en la comunidad, y que no se correspondían con las enseñanzas originales de Michael. De a poco me fui haciendo más fuerte y pude encarar mi salida y volver a La Paloma, Uruguay donde volví a seguir la línea original de la escuela, volver a lo simple y efectivo.

En resumen, él fue quien me enseño todo y luego formó un grupo de habla hispana y seguí estudiando con él hasta el día de hoy que trabajamos juntos.


Foto: Lali y Michael Fikaris en su primer encuentro


¿Qué es The Human Transformation Club? @


Bueno, es algo que me pareció maravilloso. Durante el 2020 comencé con las redes sociales, con Instagram principalmente. Me sentía rara comunicar a través de ese medio. No me sentía lista para hablar de temas tan ancestrales, conocimientos que tienen cierta profundidad, porque es imposible saber cómo le llega a los usuarios que lo leen. No me terminaba de cerrar. Entonces, cada tanto tiraba algunos “tips” y un día me contactó Nicholas Policarpio, un italiano, de Sicilia quien también empezaba su IG, saliéndose del mundo corporativo, una vida de fiesta, etc. A él le cayó la ficha que había algo más y en su búsqueda acerca de temas espirituales, me encontró y contactó. Pasamos por muchos lugares en común y nos hicimos muy compinches.

Su idea era armar un “club” para que la gente conecte con su espiritualidad, “que se transforme como me estoy transformando yo”, me decía. Hizo cursos de coaching, contactó conmigo, una chica paraguaya, una rumana que vive en Canadá, una sueca y una estadounidense y los 6 creamos The Human Transformation Club.


Hicimos muchos Videos en Vivo por Instagram y eventos online pagos. Hasta ahora se hicieron tres: uno en español sobre energía femenina, masculina y la integración; y otros en inglés que trataban sobre auto-aceptación, plenitud sexual, acompañados de meditación y respiración. Nicholas es muy creativo, joven y re buen comunicador que para generar esto, ¡está buenísimo!

Y es para todos, no hace falta tener ningún tipo de formación. Abarca mucha información porque van saltando distintas creencias, tabúes, vivencias que cambian dependiendo del país de origen de las personas, y finalmente se termina dando una unidad y meditación y conexión buenísima.

Ahora estamos reuniéndonos a ver qué otro ciclo de eventos sale.


¿Practicas algún deporte?


Si, además de fitbarre, un estilo de gimnasia, me encanta hacer kayak. Intenté hacer surf algunas veces en mi vida, y me pegué varios golpes.

Tuve que sobrellevar dos eventos complicados en el agua. El primero nadando, hasta La Isla en La Paloma, donde casi me ahogo porque se me pegó un aguaviva en la pierna, entré en pánico quedé agarrada por un clásico “chupón” en el mar que no me dejaba salir. Me sacaron del agua y me tuvieron que hacer RCP. Un momento feo.

Cuando tenía 38 años, quise volver al agua. Un verano que estaba lleno absolutamente de aguas vivas y me logré tirar a surfar todo un verano a puro porrazo. Cada tanto me tiro con mis hijos que surfan desde que son chiquititos. Tienen 15 y 17 años.


¿Estás muy comprometida con el tema de la alimentación consciente, no? Lo ves como fundamental para realizar deporte?


Si. Para el deporte totalmente, y para la vida en general.

Yo soy vegetariana y tengo una empresa de importación de productos veganos. No en vano se dice que “nuestra medicina es nuestro alimento”.

De hecho, tengo un Instagram donde comunico un poco la diferencia entre productos veganos y productos “sanos” porque hoy hay corporaciones que saben que el futuro es vegano, pero poco les importa la salud. Muchas veces son cosas hidrogenadas, llenas de químicos. McDonald´s por ejemplo ahora saca hamburguesas veganas de carne sintética, pero es importante ser consciente de lo que estamos comiendo más allá de que sea vegano o no.

Hace poco me entrevistaron de Radio Carve de Uruguay que tiene una editorial conservadora, acerca del tema del veganismo. Pasa mucho que, cuando alguien dice que es vegano, la gente se pone a la defensiva, porque el vegano muchas veces se pone pesado con su discurso de “matar animales” etc. Yo no soy así. Me parece que el fanatismo o pensamiento extremo, deja de respetar el camino del otro y siempre intento respetar la primer regla espiritual que es “no interferir en la vida de nadie”.

Tengo 50 años y soy vegetariana desde los. Y en realidad hasta esa edad comía carne, pero no me gustaba. Hasta que entendí que no quería comer eso.

Muchas veces hasta que no vemos algo a nivel personal, las cosas no entran en nuestra realidad. Me convertí en vegana muy estricta, radical. Tuve muchas discusiones con mi familia, hasta que tuve un episodio que hizo que se me caigan las caretas:

Mi abuela que hoy tiene 91 años, cuando tenía 87 aproximadamente, me invitó a tomar el té y me hizo una torta y yo le dije que yo no la iba a comer porque tenía huevos y leche. Fue tal la decepción en su cara y su tristeza, que energéticamente, ESO fue mucho peor que los 3 huevos o media taza de leche que llevaba la torta. Y ahí elegí seguir un camino más flexible y hoy tranzo en consumir huevos o lácteos, pero en general en mi casa consumimos alimentos veganos. Lo que si no como es carne. No quiero ponerme etiquetas o sentirme limitada. Si estoy en tu casa, laburando, haciendo algo y me decís “¿che, pedimos una pizza?” No te voy a decir que no, está todo bien.

Me di cuenta que la alimentación es gran parte de nuestro equilibrio energético, pero también nuestra relación con el otro, la situación y cómo nos hace sentir la situación.

En la entrevista de la radio, yo explicaba que los quesos que vendo no son para veganos únicamente. Es para cualquier persona que quiera comer algo un poco más saludable.


Por el lado chamánico, lo que te puedo decir es que cada animal es un espejo nuestro, y la vaca representa la humildad. Y es algo que estamos todo el tiempo tratando de matar. Se valora el éxito, que se gane aunque sea haciendo trampa (hacer el gol con la mano por ejemplo), en vez de valorar lo importante, y en esa estamos como sociedad.



¿Qué te trajo de nuevo a La Paloma y cómo encaras tu trabajo con la Pandemia por Covid-19?


Yo me crié en el pueblo balneario La Paloma y en la ciudad Rocha. Fui a colegio católico de monjas en Rocha. Mis padres tenían negocio allá y nos veníamos los fines de semana. Tenía amigos de Rocha y de La Paloma y podía ver la diferencia y las picas entre cada grupo.

Me fui cuando tenía 16 años becada de intercambio a Nueva York a un pueblo en las afueras de la ciudad. Y durante toda mi vida viajé por todos lados.

Viviendo en Sudáfrica me pasaron cosas claves. Una fue que se robaron el auto de unos vecinos y tenía una bebé adentro y yo tenía una hija de 9 meses y por ése y otros factores decidimos volver a Uruguay. Empecé a amar La Paloma porque la empecé a ver desde otra perspectiva.


Ahora lo que estoy haciendo, que arrancamos en Mayo, es un curso que se llama AVATAR,que es un entrenamiento para Guerreros. Es un curso muy vivencial que se solía hacer de manera presencial. Y finalmente me convencieron de hacerlo online, y el 8 de Mayo de 2021, comenzamos con gente de todos lados y superó nuestras expectativas en los resultados obtenidos.


Lo loco es que yo tenía miedo de que al ser online, no se siguieran las consignas. Fui muy intensa y explícita en que el curso dependía de cada uno de los participantes conseguir resultados. Y me sorprendió gratamente cómo fueron cumpliendo y realizando el curso, la interacción y la unión del grupo a pesar de no conocerse y de que al ser online, los integrantes no estaban en un "retiro" o dedicados 100% a ello, sino que también continuaban con sus rutinas del día a día y lo interesante de sostener lo aprendido y equilibrarlo en sus propias casas y trabajos instantáneamente.


¿De qué se trata Avatar, se puede decir?


No te puedo decir mucho, pero básicamente se trata de reprogramar y cambiar cosas muy profundas. Está basado en enseñanzas esenias.


Los esenios son una tribu muy muy antigua de grandes investigadores que tenían muchos rituales de cura, de conocimiento, de alimentación muy estricta, viva y alcanina. Jesús, por ejemplo, era esenio y cuando él comenzó con los “milagros” y dar acceso a todas las personas a esas enseñanzas y de conocimiento de todo el mundo, los que estaban al poder, por supuesto, decidieron borrarlo del mapa, porque no les interesaba que todos sean prósperos, felices y abundantes.

Después de la crucifixión de Jesús, los esenios fueron diezmados, los exterminaron a todos y sólo quedaron papiros y enseñanzas que se encontraron en los años 50 y después el Vaticano dio algo más de información en los años 90.


Estas enseñanzas básicamente, tratan de que cada uno se conozca en profundidad y vea el poder que tiene, habilidades innatas que nos pertenecen a todos y que están dormidas. Te llevamos a un lugar donde tenemos que hacer un cambio vibracional y acompañado de una alimentación correspondiente. El veganismo por ejemplo, elimina la violencia. No vas a ver un asesino serial Vegano (risas).

Pero siempre digo que el cambio es interno de cada uno. Te repito, la PRIMER regla espiritual es “no interferir en la vida de nadie”. Si yo ando diciéndole a todo el mundo lo que tiene que hacer, estarían haciendo lo que YO quiero, no lo que SU espíritu necesita escuchar.




Para cerrar, ¿cómo ves lo que está sucediendo hoy en la situación de Pandemia por Covid-19?


Yo no veo la pandemia. Me parece que estamos en un momento discernidor. La humanidad debe ver que la ¨normalidad¨ que teníamos no era lo ideal. Y hoy estamos en un momento de despertar, de decidir básicamente si seguir el paradigma antiguo, de obediencia y colocar nuestra autoridad fuera de nosotros, o conectar con uno mismo y empoderarse. Decidir por nosotros qué es lo que queremos, sentimos y llevarlo a cabo. Es un momento histórico, y me siento muy bien viendo la verdad, en el entorno, en las personas, porque las caretas se han caído.

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